Aquí me hallo ya que, después de casi cuarenta años, me volví a calzar las botas (un eufemismo, porque no tenía, claro, ni me las iba a comprar para un partido, y usé zapatillas de deporte). Y hasta me tuvieron que dejar los guantes, ni sé si eran de la talla correcta. También diré (primero lo hice como verdad y ahora casi como justificación) que lo de ejercer de nuevo de portero fue debido a otro imperativo categórico: la Cervantina FC, la selección española de fútbol de escritores y escritoras, venía a Baena, Córdoba, a disputar un torneo benéfico y se había quedado sin guardameta.
Aquí estaremos, con mis compas de grupete May y Fran, cantando unos temas en el acto en memoria de Miguel Ángel. Uno de esos tipos que siempre estuvieron donde hubo que estar: en la lucha de clase, de barrio, de las causas justas… Un referente y un ejemplo de dignidad y de compromiso para todas las personas que lo conocieron
Si nadie lo remedia (y se me cura la quemadura que me hice con el césped artificial en mi primer partido de fútbol después de casi cuarenta años), aquí estaremos, en el torneo benéfico, el próximo 18 de octubre, haciendo como que sé parar en el equipo de la Cervantina FC. Es evidente que lo único que hace falta para formar parte del club es haber publicado algún libro, lo de saber jugar al deporte de la pelota debe de ser lo de menos. (O que se han quedado sin portero para la ocasión, claro.)